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jueves, 6 de septiembre de 2012

SIEMPRE EN MI CORAZÓN

Con gran pena, dolor y tristeza doy gracias a Dios por haber tenido un tío como tú.

En mi corta pero intensa relación contigo he aprendido a quererte y tener auténtica admiración por ti. 

Echaré de menos tu voz y tu presencia, tus experiencias en aquellas tierras lejanas, la inquietud de tu próxima llegada, los ánimos para que siga estudiando y tus consejos.

Te pido que desde el Cielo cuides a mi abuela (Nieves) para que pueda afrontar esta nueva etapa sin ti, a mi padre, al tío Toño y a todos tus sobrinos y resobrinos. 

Me despido de ti sabiendo que siempre estarás en mi corazón y yo en el tuyo.
Te recordaré siempre
Álvaro
Y Cuida también a tus Hermanos Carmelitas para que continúen tu labor.

sábado, 18 de agosto de 2012

VIAJE A LA MISIÓN DE SUCUMBÍOS



Por invitación que se nos hiciera de parte de Mons. Gonzalo López Marañón a la Misión de Sucumbíos; el día jueves 30 de septiembre del 2004, con ánimo dispuesto partimos desde la ciudad de Quito a las 6:30 de la mañana en dos carros con el Padre Jesús Arroyo, Padre Vinicio Pástor, Padre Pedro Luis Rodríguez, Hna. Marcia Presidenta de la Asociación “San José”, las Hnas. Elizabeth, Patricia, Alicia, Silvia y Hna. Beatriz de la Consolación. A la salida de la ciudad se cargó de gasolina los vehículos, pasamos por Pifo cerca al terreno donde va a ser el monasterio del Carmen Bajo, por Papallacta el tiempo estaba nublado y lluvioso; al paso observamos el lugar donde se accidentó el Padre Emilio y en otro el Padre Guillermo Caballero ¡Que en paz descansen!, más adelante en una tienda compramos caramelos para compartirlos con nuestros compañeros del otro carro, al llegar al Chaco nos bajamos y entramos a un pequeño restaurante para tomar algo de comer y comentar algo del viaje. A lo largo del viaje observamos cerca de la carretera los oleoductos del petróleo, se presentaban muchos espacios y lugares para tomar fotos, mientras avanzábamos el camino, no se veía que salgan camiones ni buses de Sucumbíos; lo que hacía pensar que tal vez haya algún derrumbe y nos quedaríamos por ahí, pero gracias a Dios no era así, todo iba bien. Seguidamente pasamos por Borja y otros pueblitos, cruzamos ríos pequeños como el Salado, el Malo, el Bueno, entre San Rafael y Lumbaqui que está el Volcán Reventador; ahí todavía se podía observar el desastre causado cuando erupcionó hace dos años, también conocimos las dos cascadas y que más abajo se observa otra, pasamos a Cascales, a lo lejos divisamos un puente colgante; el de San José construido por Tony (el Suizo); nos acercamos y entramos por un desvío, nos bajamos de los autos y lo cruzamos al Rio Aguarico, nadie se mostró con miedo, desde el otro lado sacamos fotos y regresamos para avanzar el camino, nos encontramos con capillitas, escuelitas una de ellas La 5 de Marzo; El Padre Pedro Luis comentaba del esfuerzo y colaboración de la gente, también decía que la gente se va a sorprender al vernos a nosotras como monjas y con este tipo de hábito. Llegamos a Sevilla encontramos al Padre José Septién quien nos esperó con el almuerzo preparado y junto con algo que habíamos llevado nos servimos todos, luego fuimos a mirar las 4 piscinas donde crían los peces (tilapias) había una más pequeña donde los cuidaban a los más pequeños, había también una oveja africana cubierta la piel de pelo y no de lana. Luego el Padre Jesús con toda la ilusión y el interés del caso, nosa enseñó a través de la computadora el espacio geográfico de todo el Proyecto de la Misión: la Casa de espiritualidad, la casa de acogida y el lugar donde va a ir el Monasterio. Luego salimos de Sevilla a las tres de la tarde pasando pequeños pueblitos llegamos a la Universidad Agropecuaria “Doña Godina” de Santa Cecilia; un trabajo de la Misión que hace que la gente aprenda el proceso de cultivo de las plantas, el cuidado de los animales. Pues aquí los alumnos reciben los materiales necesarios para hacer producir en sus casas, luego llevan esa producción a la universidad en donde elaboran con ello: la mantequilla, el queso, el yogurt, además en este aspecto se ve que se aprovecha toda materia prima, inclusive con el estiércol de los chanchos y de las vacas se procesa el gas, un recurso que les sirve para el funcionamiento de las maquinarias y de este modo la preparación y formación les sirve para adquirir un título profesional. Luego visitamos la Emisora Sucumbíos, pues el personal que trabaja aquí son muy amigos y aprecian mucho a nuestros Padres Carmelitas, muy atentos nos explicaron parte del funcionamiento de los equipos en las diferentes dependencias de la radio: un trabajo minucioso, de mucha dedicación, responsabilidad y trascendencia para toda la audiencia como medio de comunicación, también pudimos visitar el Colegio “Pacífico Sembranos”, la Catedral del lugar que se encontraba en proceso de construcción. 


Entre oscuro y claro del día llegamos a la Casa del Vicariato donde nos recibió Mons. Gonzalo López, celebró una santa Misa porque no habíamos comulgado y como acción de gracias al Señor, enseguida nos servimos una deliciosa cena para luego retirarnos al descanso. Al otro día tuvimos un bonito amanecer, el cantar de la naturaleza, el ruido del Río Napo nos hablaba de la bondad de Dios y con mucho entusiasmo nos disponíamos para recorrer Isamis; conocer como están organizadas las comunidades indígenas Shuaras, cofanes. Luego nos dirigimos a Puerto Libre, en medio de una gran congregación, nos preparábamos todos para vivir la Eucaristía presidida por Mons. Gonzalo López y concelebrada con varios sacerdotes; cuya celebración tenía como fin principal el colocar la Primera piedra para edificar la Casa de Espiritualidad. Luego de colocar la piedra en el lugar designado, todos nos servimos el almuerzo preparado con la colaboración de toda gente de buena voluntad, después visitamos el terreno donde se pensaba construir el monasterio de las carmelitas descalzas a fundarse con el tiempo. Ya a la tarde nos pusimos en camino de regreso, a las 7 de la noche llegamos al Chaco, tomamos un café y con salud y bienestar gracias a Dios llegamos a Quito siendo las 10 de la noche.    

Madres Carmelitas
Carmen Alto
 Quito

viernes, 27 de julio de 2012

Viví lleno de alegría y sintiéndome acogido como en casa propia

Carta de pedido de Nacionalidad Ecuatoriana, programada para ser presentada a su retorno de España.



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Fecha: 13 de junio de 2012
Carmelitas Descalzos
Comunidad de Santa Teresita
9 de octubre de  470
Apartado 17 – 03 – 714
QUITO = Ecuador =


Ec. Rafael Correa Delgado
Presidente Constitucional del Ecuador

De mi consideración:

Por medio de la presente quiero hacerle llegar mis mejores deseos de éxito en la gestión que viene realizando como primer mandatario de esa querida nación.  Todo lo que pueda hacer por el bien de ese pueblo al que siento mi pueblo y de ese país al que siento mi país cuenta con mi oración y estímulo, precisamente porque lo siento como algo propio.

Soy un religioso carmelita que llegué al Ecuador el año 1981 cuando acababa de cumplir veintiséis años.  Venía destinado a la entonces Prefectura de San Miguel de Sucumbíos en la actual provincia de Sucumbíos, entonces provincia de Napo.

Lleno de ilusiones trabajé hasta el año de 1986 en la zona de la vía a Colombia y las comunidades campesinas aledañas a La Agrio.  Viví lleno de alegría y sintiéndome acogido como en casa propia entre campesinos y campesinas de las vías a Colombia, Coca y Tarapoa.  Acompañar la vida de las familias que acababan de llegar de toda parte del país en busca de mejores días y sueños  inalcanzables fue mi tarea fundamental.  Acompañarles en las gestiones ante el IERAC, motivar la organización, animar a la legítima defensa de su derecho a tener un pedazo de tierra fueron tareas que hundían sus raíces en su profunda fe en Cristo que se unían en la mía.  Fue un verdadero regalo del Dios de la vida poder vivir junta a ellos estos años.

El año de 1986 pasé a ser párroco de la única iglesia que había en lago Agrio, donde estuve hasta el año 1994.  La vida de los barrios, la formación de sus comunidades cristianas y el alentar la organización barrial ocuparon mis desvelos.  En Lago Agrio me encontró el terremoto del año 198 y tuve la dicha de trabajar arduamente por una población que se sentía desvalida por el aislamiento que el terremoto produjo.  Por ser párroco formaba parte de la junta de Defensa, que al lado de las autoridades y presididos por el militar de más alto rango pretendimos paliar el sufrimiento y la angustia de quienes  más sufrían por lo que había sucedido.  Allí tuve la alegría de acoger a un joven venido espontáneamente de Suiza, de nombre Toni, con quien mantengo todavía una entrañable amistad y que tanto ha hecho por nuestro país y otros muchos.
También debido al cargo de párroco y en aquellos difíciles momentos del Gobierno de León Febres Cordero fui elegido presidente del naciente Comité de Derechos Humanos del Nororiente (CDHNO) que con el apoyo de personas más profesionales fue creciendo y ofreciendo  resistencia a los desmanes que constituían el pan de cada día en una tierra que era considerada tierra de nadie y donde lo importante no eran las personas sino el petróleo que aportaba a la economía del país.

Del año 1990 al 1994 tuve la dicha además de poner en marcha uno de los proyectos más emblemáticos de la Iglesia de Sucumbíos: la Radio Sucumbíos.  Con este medio pudimos soñar que era posible sacar a esta provincia y a la provincia de Orellana, todavía no creada, del aislamiento al que se les tenía relegadas.  Pudimos construir una verdadera escuela de comunicadores de la mano de entidades como CORAPE y ALER, que nos abrieron al mirada al ámbito nacional y latinoamericano.  Logramos integrar a una provincia que todavía no tenía adecuadas vías y escasa cultura de integración por estar formada por pobladores venidos de todas las provincias del país.  Soñamos con un medio de comunicación que aportase a la provincia y por eso mismo el pueblo le puso el nombre con el que la identifica hasta el día de hoy: Radio Sucumbíos.

El año 1994 salí a estudiar tres años y al regreso me fue concedido el privilegio de trabajar con las nacionalidades indígenas que habitan en esta provincia, de manera muy particular con la población shuar emigrada desde Morona Santiago y Zamora Chinchipe y la población kichwa (runa), venida anteriormente del alto Napo.  Además de acompañar a las comunidades cristianas y a sus servidores, tuve la oportunidad de trabajar en el crecimiento del Centro Cultural Indígena P. Ramón López, llamado así en memoria de un Carmelita asesinado el año 1969 en Puerto Libre por defender a la comunidad cofán que allá vivía, actual comuna Sinango’e.  En estos mismos años apoyamos el nacimiento de la Federación Shuar de Sucumbíos con la intención de que la población shuar de la provincia se fuese articulando y apoyando mutuamente en contacto con la Federación Shuar de Macas.

Después de seis años en la ciudad de Quito por responsabilidades de la Orden a la que pertenezco, volví a Sucumbíos para trabajar en uno de los proyectos más ambicionados por los Carmelitas de esa provincia: el Centro de Espiritualidad Monte Carmelo.  Con él queríamos  ofrecer un espacio de reflexión, orientación y cultivo de valores a la población de una provincia siempre asediada por problemas complejos que usted conoce muy bien.  Ese proyecto que sigue llevando adelante por las hermanas de la Compañía de Santa Teresa fue el lugar en el que cerré mi estadía en Sucumbíos por problemas que también son de su conocimiento.

Todo lo vivido ha sido un regalo del Dios de la Vida y es por eso que le solicito de la manera más comedida a su persona, se digne extender el decreto ejecutivo correspondiente para que se me conceda la nacionalidad ecuatoriana por SERVICIOS RELEVANTES prestados.  Eso hará posible mi deseo de contar con la nacionalidad ecuatoriana y sentirme más unido a ese pueblo y a ese país que usted hoy preside.

En espera de una acogida favorable a i ruego, me suscribo de usted atentamente:


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Fr. Jesús M. Arroyo