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jueves, 6 de septiembre de 2012

SIEMPRE EN MI CORAZÓN

Con gran pena, dolor y tristeza doy gracias a Dios por haber tenido un tío como tú.

En mi corta pero intensa relación contigo he aprendido a quererte y tener auténtica admiración por ti. 

Echaré de menos tu voz y tu presencia, tus experiencias en aquellas tierras lejanas, la inquietud de tu próxima llegada, los ánimos para que siga estudiando y tus consejos.

Te pido que desde el Cielo cuides a mi abuela (Nieves) para que pueda afrontar esta nueva etapa sin ti, a mi padre, al tío Toño y a todos tus sobrinos y resobrinos. 

Me despido de ti sabiendo que siempre estarás en mi corazón y yo en el tuyo.
Te recordaré siempre
Álvaro
Y Cuida también a tus Hermanos Carmelitas para que continúen tu labor.

viernes, 31 de agosto de 2012

"Do not stand at my grave and cry, I am not there... I did not die..."

Son dos meses ya y sin darme cuenta siento de nuevo lágrimas rodar por mis mejillas involuntariamente, mientras mis ojos siguen buscando la sonrisa tierna y paternal del Maestro y Amigo en el lugar de siempre. Y es entonces que en mi interior vuelvo a escuchar sus palabras llenas de Amor, llenas de" sustancia y no de viento", allí donde solo pocos llegan y con infinita dulzura tocan, restauran y siembran. Pocos, si, de aquellos que son perseguidos por amar a sus ovejas, por conocerlas y cuidar de ellas, por sacrificarse por ellas, en lugar de solo pretender dirigir con arrogancia rebaños desconocidos.
 
Quizás no recorrí muchos caminos a su lado (todos los que hubiera querido) pero de su mano descubrí caminos desconocidos en el fondo de mi corazón. Quizás no llegamos a escribir ni concretar tantos y tantos sueños, pero bien supo imprimir junto a las Teres y San Juan de la Cruz las letras más bellas en el libro de mi vida. Tal vez no llegó a enseñarme a construir andamios, pero edificó y consolidó con maestría la fortaleza espiritual de mi alma. Si, quedaron tantas preguntas sin respuestas, tanto por aprender, tanto por crecer, tanto por hacer...
 
Estos días estuve contemplando sus árboles, su río, sus caminos, su gente y volví a extrañar de nuevo su abrazo enorme y cálido, pero de pronto su Luz y su Alegría inundaron con fuerza lo profundo de mi ser. Y al cerrar mis ojos pude escuchar su voz repitiendo que "Dios nos dio la vida para ser felices, inmensamente felices!!" y comprendí que más allá de cualquier entendimiento, la esencia de Padre Jesús simplemente está viva, está aquí, sigue aquí y sigue vivo! En esa felicidad infinita que nos transmitió y nos transmite, en cada recuerdo, en cada memoria, en cada corazón. En cada vida que tocó e iluminó. En todo lo que significó Jesús Arroyo, el misionero íntegro, valiente, humano. Porque así como Jesús el Señor no murió, el Amor nunca muere, y Jesús Arroyo fue, es y será siempre Amor.
 
Gracias infinitas Señor por el honor, el privilegio y la bendición de haber recibido en nuestro pequeñito Ecuador al hermoso regalo de vida que fue Padre Jesús Arroyo.
 
María Fernanda Hidalgo Ayala
 
"Do not stand at my grave and weep,
I am not there... I do not sleep.
I am the thousand winds that blow...
I am the diamond glints on snow...
I am the sunlight on ripened grain...
I am the gentle autumn rain.
When you waken in the morning's hush,
I am the swift uplifting rush
Of gentle birds in circling flight...
I am the soft star that shines at night.
Do not stand at my grave and cry—
I am not there... I did not die..."

lunes, 6 de agosto de 2012

Gracias, querido Jesús Arroyo [Tony el Suizo]

Indonesia, 01. Julio 2012

Aquí en la lejana Asia me he enterado hoy de la despedida de nuestro querido hermano Jesús. No esla primera vez que Jesús y yo nos despedimos, y ojalá por ello sea un poco menos doloroso.

Mi nombre es Toni el Suizo, y soy un puentero de los pobres. Comencé mi largo camino en Lago Agrio, después del terremoto en 1987, a la edad de 19 años.

Hoy, 25 años más tarde existen ya 570 puentes colgantes para un millón y medio de campesinos pobres y valientes. Son campesinos musulmanes aquí en Indonesia, budistas en Birmania, Camboya y Laos, y cristianos en Ecuador y América Latina. Pero el amor es el mismo, y el sacrificio también.

Este servicio tuvo un buen comienzo gracias al ejemplo de amor y sacrificio que me dieron allá en Lago Agrio este mismo Jesús Arroyo, el Obispo Gonzalo, y los hermanos y las hermanas de la Misión.

Comenzaron por darme posada, alimento, amistad y música. Y cuando enfermo de la malaria - no una vez sino dos - fueron ellos quienes me pusieron de pie de nuevo.

Fueron ellos quienes en su internado y en su colegio educaron a mi fiel colega soldador Walter Yánez. En 1992, al salir de Lago Agrio hacia el resto del Ecuador, escuchamos en la radio de nuestro viejo camioncito las siguientes palabras de Jesús, al micrófono de su querida Radio Sucumbíos.  Palabras que me han acompañado ya 20 años. Hasta aquí, en las afueras de Jakarta en Indonesia.
Gracias de todo corazón, querido hermano y amigo Jesús!

Tony

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Despedida Lago Agrio 1992 Tony El Suizo
[AUDIO]

viernes, 13 de julio de 2012

LA VIDA NO ACABA BAJO LA COSECHA


Buscando una huella me largué a los rumbos y anduve caminos amando el tierral.
La huella se alarga, la meta no llega, la estrella me invita a seguir no más.
Amé los caminos que creía míos hoy veo que aquéllos son sólo de Dios.
Voy dejando amigos que toman desvíos, misterios distintos del que tengo yo.
La historia se enancha, la huella se estrecha, la vida se encoge, quiere madurar.
Todo mi follaje, busca la semilla, sabe que por ella ha de perdurar. 
La vida, la vida no acaba bajo la cosecha, yo sé que en mi vida morir es callar.
Creo en el mañana, tengo fe en la tierra. Ella permanece para mi trigal.
Sigo su camino buscando una tierra con toda mi alma quisiera ser fiel.
En cada campana arrollo mi carpa. No quiero taperas si no he de volver.
El que está en camino nunca se despide.
Libre como el viento saluda al pasar.
Su sola querencia anida en la meta, que aún no conoce, pero alcanzará.
Todo lo que vive, hacia allí camina.
Sigue el mismo rumbo que camino yo.
Un día el encuentro volverá a reunirme con lo que he dejado por buscar a Dios.
Moriré en septiembre cuando todo estalla.
Blanquea el ciruelo despertando en flor.
Cuando el duraznero se viste de nuevo y todo renace a mi alrededor.
Dejaré el invierno como algo pasado, al que no se vuelve para nostalgiar.
Meterse en la vida brotar en la tierra, y con ella irse para el más allá.
Si busco la vida no hay otro camino. Es duro morirse pero hay que morir.
Sangrando en la huella me voy sur adentro. No puedo negarte de nuevo mi sí.
Sangrando en la huella me voy sur adentro. No puedo negarte de nuevo mi sí.
               
Esta hermosa canción de Roberto Ovejero, es una verdad en la vida de Jesús Arroyo. La vida que no acaba bajo la cosecha, la vida que no deja de ser MISTERIO. En memoria de ese misterio, la Vida Religiosa de Sucumbíos se siente en búsqueda permanente. Porque tenemos fe en la tierra, sabemos, queremos, deseamos seguir caminando. En nuestro amigo y hermano Jesús, hemos descubierto que no hay más camino que seguir sangrando en la huella e ir sur adentro. Más adentro de la historia,  Jesús Arroyo ha dejado un testamento profético para quienes compartimos aspiraciones, vida y esperanza. Ese testamento está arraigado en la pasión por Jesús y su Reino. Y no hay más acción y palabras que la entrega decidida y arriesgada que él hizo. Con él, nos sentimos en solidaridad con el pueblo de Dios, con los pequeños de nuestra Amazonía. Gracias, querido Jesús. 

 

miércoles, 11 de julio de 2012

LOS AMIGOS SE VAN…

Acabo de recibir la invitación de aportar testimonios sobre Jesús Arroyo.
Te mando el artículo que escribi en El Telégrafo este miércoles pasado 5 de julio.

Fraternalmente.
Pedro.
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Hay muertes que nos duelen más que otras. En mi caso, siento mucho dolor por el fallecimiento de Jesús Arroyo, sacerdote carmelita que acaba de fallecer en España después de un accidente de tránsito. Había dedicado la mayor parte de su vida sacerdotal al fortalecimiento de la Iglesia de Sucumbíos. “¡Qué buen obispo hubiera hecho entre nosotros!· se comenta en Nueva Loja.

Jesús era primero un buen amigo. Se identificó con los sufrimientos y los anhelos de la gente de Sucumbíos, en particular de las 5 nacionalidades indígenas de la provincia. Nos se había quedado en lamentos ni proclamas estériles, sino que ayudó a la gente a tomar conciencia de las causas de su situación infrahumana: ¡la provincia la más rica del Ecuador tiene el mayor grado de pobreza! Ayudaba a analizar estas desgracias a la luz de las sabidurías ancestrales, del Evangelio y de los Documentos eclesiales latinoamericanos. Esto había desembocado en muchas organizaciones populares con propuestas alternativas tanto de vida personal y familiar, como de vida social y eclesial.

En todo el país y más allá de sus fronteras, se conocía el trabajo de ISAMIS, la Iglesia de San Miguel de Sucumbíos, ejemplo latinoamericano de Iglesia de los Pobres comprometida con las culturas, las mujeres, los jóvenes, los necesitados. Jesús era uno de sus puntales, incansable, humilde y tenaz.

El nombramiento atropellador de una congregación de tipo feudal y fascista no logró destruir el trabajo pastoral de 40 años de los Carmelitas. Después de 6 meses de destrucción sistemática de este trabajo pastoral a partir de los seglares y los ministros reconocidos, 18 miembros de los Heraldos del Evangelio tuvieron que salir de Sucumbíos por la puerta de atrás. El castigo vaticano no tardó en llegar: también los Carmelitas debían abandonar inmediatamente Sucumbíos. Para abogar por la reconciliación eclesial y social, monseñor Gonzalo López, expulsado sin consideración de la diócesis, hizo una huelga de hambre de 3 semanas en Quito.

Hoy en Nueva Loja quedan unos seguidores de los Heraldos animados por sacerdotes tradicionalistas y ajenos a la realidad, regalados por varias diócesis cercanas al opus dei. Actualmente un nuevo administrador episcopal busca una difícil reconciliación en el respeto de la Iglesia de los Pobres que se construyó bajo el impulso de los Carmelitas y de Jesús Arroyo en particular.

Los amigos se van -a Dios, Jesús-, pero quedan las huellas que nos dejaron para continuar el camino marcado.
 
http://www.telegrafo.com.ec/index.php?option=com_zoo&task=item&item_id=44909&Itemid=29