jueves, 16 de agosto de 2012

...fue un viaje laaaaaaargo, pero feliz, compartiendo la vida.


Hablar de Jesús nos resulta muy difícil, pues su vida abarca tantos aspectos que tememos no poder expresar lo que ella ha significado para todos, y en especial para nosotras. 

Nos hacemos eco de tantas cartas, palabras, reflexiones y anécdotas en torno a nuestro querido hermano Jesús. Esta palabra –HERMANO- es la que sintetiza la experiencia que hemos tenido de él.
Queremos contarles algo que lo pinta de cuerpo entero, y que nos habla de su sencillez, su amor a la gente, sobre todos los pobres, y su capacidad de vivir con alegría los acontecimientos cotidianos.

Una de las tantas veces que emprendimos el viaje desde el Centro de espiritualidad en Puerto Libre a Lago Agrio, nos encontramos con que el bus no pasaba. Tuvimos que empezar el día caminando hasta Puerto Libre y desde allí, Jesús, que se había adelantado, nos ofreció viajar en el camión del lechero. ¡Cuánto gozaba con estas experiencias! Pero el viaje no se limitó a “amontonarnos” en la parte de atrás, con tanque de leche incluido y todos los vecinos que se quedaron sin bus, sino que Jesús, con su servicialidad, era el que llenaba el tanque lechero con el aporte de la leche que las familias ofrecían por el camino.

Como consecuencia, fue un viaje laaaaaaargo, pero feliz, compartiendo la vida. La grata sorpresa fue al bajar, cuando Jesús sonreía radiante porque el lechero no había querido cobrarle el pasaje por su trabajo solidario. 

Aquí les adjuntamos una foto de ese día. Un abrazo grande a todos, sus hermanas carmelitas argentinas-sucumbienses.

miércoles, 15 de agosto de 2012

Con Jesús uno se sentía bien siempre...


Soy el Hno. Pau Fornells Sala, Marista, y tengo 57 años. Actualmente estoy viviendo en Popayán (Colombia), pero soy natural de Celrà (Girona-España). Viví 14 años en Ecuador.

Conocí al P. Jesús en enero de 1998, cuando visité a mis hermanos maristas que acababan de instalarse en el Equipo Misionero Indígena del Km. 20 de la vía de Lago Agrio a Quito. En aquel momento, me sorprendió su jovialidad, cercanía y la alegría con que nos saludaba.

En mayo del 2000, fui destinado a trabajar en la Pastoral Indígena de Sucumbíos, donde permanecí hasta noviembre de 2005. Por tanto, tuve oportunidad de conocer muy de cerca la rica personalidad de Jesús. Nos encontrábamos todos los meses en los encuentros de los EPIS (Equipos de Pastoral Indígena de Isamis), también en otros encuentros de Isamis y la casa del EPI Centro, donde residían los Carmelitas de la Pastoral Indígena, era como nuestra casa, donde pernoctábamos muchas veces. También tuve la suerte de poder acompañar a Jesús en algunas entradas a las comunas shuar y kichwa.

Con Jesús uno se sentía bien siempre. Era muy alegre y continuamente te hacía sonreír con sus comentarios. Te contaba cantidad de historias de su vida, especialmente las relativas a su vida en Sucumbíos, el desarrollo de Isamis, sus vivencias en las comunidades indígenas, etc. A todos los misioneros nos gustaba entrar con Jesús a las comunidades. Creo que, sobre todo, porque su presencia nos inspiraba una gran seguridad en lo que íbamos a hacer. Jesús era un gran conversador y eso hacía que todo el mundo estuviera pendiente de lo que decía. Recuerdo que, especialmente, los niños eran muy sensibles a su presencia. Alguna vez yo le dije, riéndome de él, “Jesús, creo que te equivocaste de vocación, pues tendrías mucho éxito como hermano marista”. Se rió, agradeciéndome el halago, pero me dijo que se sentía muy feliz como carmelita y como sacerdote.

Si tuviera que escoger una frase de Jesús, escogería la que solía repetirnos con frecuencia cuando nos encontrábamos por esos caminos de Sucumbíos. “¡Que te atropelle la felicidad!”. Eso era lo que él irradiaba y eso era lo que trataba de transmitir a todos con palabras o sin palabras.

Yo estudié mi licenciatura en el Teresianum de Roma; por eso, me encantaba oírle hablar con tanto cariño de la congregación y especialmente de sus santos y santas. El me ayudó a descubrir más a San Juan de la Cruz y también a Santa Teresa, Santa Teresita, Edith Stein, etc. Jesús acompañó durante 5 años mi dirección espiritual y era mi confesor habitual. Fue una bendición de Dios para mí. Siempre sabía encontrar tiempo. Siempre sabía atinar en la ayuda precisa para calmar mi corazón atribulado o para levantarlo hacia cumbres de entrega, generosidad y alegría.

Solíamos hablar mucho de la Iglesia, de la Vida Consagrada, de Isamis, de los equipos misioneros... del presente y también de los sueños del futuro. Él entendía y animaba muy bien nuestra vocación exclusiva de hermanos en la Iglesia, cosa no muy frecuente en la Iglesia actual, y me decía que teníamos un aporte muy bonito que hacer, sobre todo desde nuestro modelo de fraternidad y no tanto por nuestra eficiencia educativa. De eso, hablábamos mucho.

Cuando fue destinado a Quito como Delegado de los Carmelitas en Ecuador, yo seguí viéndome con él para seguir mi dirección espiritual. Le encontraba a faltar, pero nuestros encuentros siempre volvieron a ser muy cálidos y productivos. Era una fiesta ir a su comunidad, ya fuera en Santa Teresita o en El Inca.

Jesús quería entrañablemente a sus hermanos y se preocupaba mucho por ellos. Podían discrepar en asuntos particulares de Isamis o de Iglesia, en general, pero uno notaba cómo los quería y se preocupaba de cada uno. Recuerdo mucho cómo sufrió cuando uno de sus hermanos, gran amigo suyo, se retiró de la congregación. Me dijo que había hecho lo imposible para animarle a seguir y cuánto le dolía la separación, pero que parecía que los caminos del Señor eran otros y los aceptaba. Nunca le oí una mala palabra contra nadie de sus hermanos; todo lo contrario, los defendía siempre aunque no comulgaran con sus ideas o su manera de concebir y hacer Iglesia. Era un gran conciliador.

Sufrió muchísimo, como todos, la situación producida en Isamis por las decisiones del Nuncio y del Vaticano. Pero nunca se le fue una palabra de más, aun luchando contra esas decisiones y manifestando su discordancia. Amaba extraordinaria-mente la Iglesia y eso le hacía sufrir mucho más.

¡Y cómo amaba la vida contemplativa! Doy fe de ello. Jesús era un contemplativo en la acción. No podía ser de otra manera. ¿De dónde salían sino esas palabras que nos llegaban al corazón, especialmente en la dirección espiritual?

Doy gracias a Dios, a su querida familia de carne y sangre, a la congregación carmelitana por la persona del P. Jesús María Arroyo: un regalo para muchísima gente, creyente y no creyente; un hombre de Dios enraizado en la vida, en la política, en lo concreto, con palabras especiales para cada uno (una) que se encontraba por la vida.

Descansa en paz, Jesús. Sabemos que vives para siempre y sigues caminando entre nosotros como la luz que siempre fuiste y la alegría de nuestro caminar. Ahora mismo me viene la frase de Jesús: “Venid a mí todos los cansados y agobiados, y yo os aliviaré”. Así fue Jesús para mí y para muchísimos que compartieron con él y que así me lo transmitieron.


Hno. Pau Fornells Sala, FMS

miércoles, 8 de agosto de 2012

Homenaje póstumo de Carmelo Mendiz


Buenos días, dentro de la cantidad enorme de gente que conocía mi tío hay mucha variedad, él nunca negó su amistad a nadie con todo lo que ello implica.

En Zaragoza conocía a dos bellísimas personas que tengo el gusto de haber conocido personalmente Mª Pilar y Carmelo.

Pues fijaros que hemos descubierto que Carmelo Mendiz es un grandísimo artista y como homenaje póstumo a mi tío le ha realizado un retrato que es digno de admiración por como ha conseguido plasmar lo que fue mi tío y además con una técnica poco frecuente (tinta china y caña, no pincel).

Para todos los que queráis admirar la obra de este artista hay una página web donde se puede ver parte de ella. (www.carmelomendiz.es/)

Sin otro particular os dejo para que admiréis con tiempo este retrato que a mí personalmente me ha dejado impactado.

Un fuerte abrazo.


Raúl Pérez Arroyo

martes, 7 de agosto de 2012

Su partida ensombrece mi alma.

 
Ciertamente hablar sobre el Hermano, el Amigo, el Líder, el pana, el parcero, el más cercano entre los cercanos que se nos adelantó a la vida luminosa, me resulta complicado, difícil, doloroso, triste. El día de su viaje a España, nos despedimos para volver a vernos. Que misterio. Eso sí, nos reímos hasta ese día, frente a Santa Teresita, en Quito, tomándonos el consabido tinto, expreso claro está, fuerte como fuerte es nuestro Jesús Arroyo, el luchador, el emprendedor, el soñador, el travieso, el integro, el noble, el solidario, el misionero, el leal, …..

Cuando el Vini me comentó que está en proceso publicar un libro sobre el paso del Jesús por nuestra tierra, me emocioné mucho. Es lo menos que podemos hacer para que los que nos sigan en este camino de amor hacía los Hermanos pobres, donde estos se encuentren. Es necesario dejar su testimonio de este descomplicado Hermano Carmelita que con Amor y Sabiduría, marcó distancia de la iglesia oficial sobre la valoración de ese oprobioso régimen económico en que vive la jerarquía romana. Jesús vivió siempre lo social, esa doctrina que surgió a partir del Concilio Vaticano II. Le marcó dentro de lo religioso, la ética, viviendo intensamente como nuestros Hermanos Shuaras y Ashuaras, los kichuas, los secoyas, los pobres de Sucumbíos y del país. Ahí caminábamos por la Lucha de los Pobres, la Bota, el Comité del Pueblo, en fin, muchos rincones de Quito, llevando la Palabra del Dios de los Pobres.     

Era en lo que con Jesús el compromiso compartido. Si habían circunstancias cambiantes (como de hecho los hay: los fatídicos defensores de los heraldos paramilitares que están en la Conferencia Episcopal y la nunciatura), nos acompañábamos con religiosos y seglares comprometidos para no quedarnos solos ya que nos tocaba vivir nosotros antes que nadie lo que es la lealtad para con la opción de los pobres. Esta es una virtud que el Jesús nos desarrolló en nuestra conciencia. Sin duda alguna, era una persona indudablemente más evolucionada. Un Maestro!! 
 
Sentía tener una obligación para con los demás. Defendía inteligentemente en lo que creía, en lo que creemos. Lograba llevar la amistad a una etapa cada vez más profunda. En él no existía lo superficial, lo liviano (ni las colas light le gustaban) Todo lo asumía con profundo respeto, seriamente, sin ambages. Todo compromiso lo asumía con alegría, con entusiasmo, con profundidad. Era notable!!

¿Cuál era la llave de su éxito en sus emprendimientos?: la LEALTAD. Valor nada fácil de encontrar, pero en el Jesús era un don que nuestro Dios le concedió. Nunca abandonó a los abandonados, a los pobres. Era su razón de vida. Todos confiábamos en él. Lo amábamos y lo disfrutábamos. La lealtad siempre fue mutua. Es eso lo que nos permitió desarrollar una amistad profunda y sencilla. La LEALTAD.  (Así mismo para la mujer amada) La lealtad es amor bondadoso en acción. La lealtad es potenciada por la energía que viene hacia nuestro cuerpo al cuidar nuestras actitudes y pensamientos. La lealtad desarrolla nuestra alma en conciencia, transformándonos en la creación más hermosa posible de un ser humano. Eso y más, mucho más, era nuestro buen Hermano Jesús, responsable, honesto, respetuoso y demás virtudes que surgen de lo profundo, de lo cotidiano.

Su partida ensombrece mi alma.

Bernardo Moscoso

lunes, 6 de agosto de 2012

Gracias, querido Jesús Arroyo [Tony el Suizo]

Indonesia, 01. Julio 2012

Aquí en la lejana Asia me he enterado hoy de la despedida de nuestro querido hermano Jesús. No esla primera vez que Jesús y yo nos despedimos, y ojalá por ello sea un poco menos doloroso.

Mi nombre es Toni el Suizo, y soy un puentero de los pobres. Comencé mi largo camino en Lago Agrio, después del terremoto en 1987, a la edad de 19 años.

Hoy, 25 años más tarde existen ya 570 puentes colgantes para un millón y medio de campesinos pobres y valientes. Son campesinos musulmanes aquí en Indonesia, budistas en Birmania, Camboya y Laos, y cristianos en Ecuador y América Latina. Pero el amor es el mismo, y el sacrificio también.

Este servicio tuvo un buen comienzo gracias al ejemplo de amor y sacrificio que me dieron allá en Lago Agrio este mismo Jesús Arroyo, el Obispo Gonzalo, y los hermanos y las hermanas de la Misión.

Comenzaron por darme posada, alimento, amistad y música. Y cuando enfermo de la malaria - no una vez sino dos - fueron ellos quienes me pusieron de pie de nuevo.

Fueron ellos quienes en su internado y en su colegio educaron a mi fiel colega soldador Walter Yánez. En 1992, al salir de Lago Agrio hacia el resto del Ecuador, escuchamos en la radio de nuestro viejo camioncito las siguientes palabras de Jesús, al micrófono de su querida Radio Sucumbíos.  Palabras que me han acompañado ya 20 años. Hasta aquí, en las afueras de Jakarta en Indonesia.
Gracias de todo corazón, querido hermano y amigo Jesús!

Tony

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Despedida Lago Agrio 1992 Tony El Suizo
[AUDIO]

viernes, 3 de agosto de 2012

Agradecimiento de la Unidad de Transplantes de Burgos

Hola a todos, 

Qué tal estáis,? Bueno, de nuevo aquí me tenéis para compartir con vosotros esta carta que nos han enviado de la Unidad de Trasplantes de Burgos.

Os pongo también las letras que me ha enviado mi hermano Raúl:

“Mi querida hermana, que bonito y que feliz me siento de poder confirmar que nuestro tío en su último acto siguió “sembrando vida” como dice el lema de Isamis. Es todo un lujo haber tenido un tío así de generoso que hasta en su último suspiro siempre pensó en los demás, y que feliz estará allá con el Padre viendo su última obra.

Lo dicho, esto no es sino un mensaje de él para todos nosotros, sigue presente allá por donde vayamos y siempre nos recordará en cada pobre, en cada niño, en cada persona que nos crucemos en la calle, porque su espíritu es infinito y así nos lo está demostrando.
Un fuerte abrazo de tu hermano”.

Y uniéndome a sus palabras, simplemente me queda deciros hasta pronto. Que todo os vaya muy bien o como decía Jesús “que os atropelle la felicidad”.

Un abrazo enorme y besos mil, siempre vuestra, Susi

Jefa de Sección de Promoción Deportiva
Subdirección General de Promoción Deportiva y D.P.
Consejo Superior de Deportes
Tfno: 915896931

Fax: 915896760
E-mail: susana.perez@csd.gob.es

lunes, 30 de julio de 2012

SOÑÉ QUE TÚ ME LLEVABAS



Soñé que Tú me llevabas
por una blanca vereda
en medio del campo verde
hacia el azul de la sierra
hacia los montes azules
una mañana serena.

Sentí Tu mano en la mía
Tu mano de compañero
Tu voz de niña en mi oído
como una campana nueva
como una campana virgen
de un alba de primavera
Eran Tu Voz y tu Mano
ensueños tan verdaderos

¡Y  la esperanza quién sabe
lo que se trae la tierra!

Soñé que Tú me llevabas
Amancio Prada

               
La experiencia de Resucitado de Jesús Arroyo está sintiéndose como el eco suave que escuchara Elías en medio de la persecución y la nada. Hemos soñado que Dios mismo nos lleva como la voz de una niña a nuestro oído. Nada ni nadie nos podrá quitar esta sencilla certeza. Por eso también decimos: ¿la esperanza? ¡Quién sabe lo que se trae la tierra! Por ahora, nos fortalecemos y resistimos en la cotidiana vida. Por ahora, cargamos con el sufrimiento de tantas ausencias. Por ahora, nos solidarizamos con toda persona capaz de lágrimas. Y seguimos soñando que Tú nos llevas.