Hablar de Jesús nos resulta muy difícil, pues
su vida abarca tantos aspectos que tememos no poder expresar lo que ella ha
significado para todos, y en especial para nosotras.
Nos hacemos eco de tantas cartas, palabras,
reflexiones y anécdotas en torno a nuestro querido hermano Jesús. Esta palabra
–HERMANO- es la que sintetiza la experiencia que hemos tenido de él.
Queremos contarles algo que lo pinta de cuerpo
entero, y que nos habla de su sencillez, su amor a la gente, sobre todos los
pobres, y su capacidad de vivir con alegría los acontecimientos cotidianos.
Una de las tantas veces que emprendimos el
viaje desde el Centro de espiritualidad en Puerto Libre a Lago Agrio, nos
encontramos con que el bus no pasaba. Tuvimos que empezar el día caminando
hasta Puerto Libre y desde allí, Jesús, que se había adelantado, nos ofreció
viajar en el camión del lechero. ¡Cuánto gozaba con estas experiencias! Pero el
viaje no se limitó a “amontonarnos” en la parte de atrás, con tanque de leche
incluido y todos los vecinos que se quedaron sin bus, sino que Jesús, con su
servicialidad, era el que llenaba el tanque lechero con el aporte de la leche
que las familias ofrecían por el camino.
Como consecuencia, fue un viaje laaaaaaargo,
pero feliz, compartiendo la vida. La grata sorpresa fue al bajar, cuando Jesús
sonreía radiante porque el lechero no había querido cobrarle el pasaje por su
trabajo solidario.
Aquí les adjuntamos una foto de ese día. Un
abrazo grande a todos, sus hermanas carmelitas argentinas-sucumbienses.
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